Dolor jovial de perder
las cosas idolatradas.
Dolor que cuesta la vida
a veces,
y a veces no cuesta nada.
Le dije una vez: te quiero,
como nunca le había dicho
ni le volveré a decir.
Le dije desesperada
porque sabía que muy pronto
otra se lo iba a decir.
Le dije desesperda,
mas no me he de arrepentir.
Lo quise tanto, lo quise
porque llevaba en los ojos
una brizna de infinito;
por sus cabellos castaños,
por su boca
bárbaramente desnuda
lo quise, lo quise tanto...
Dolor jovial de perder....
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